Presa política de la Yunicidad; siete mujeres policías en su contra
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Presa política de la Yunicidad; siete mujeres policías en su contra

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Luis Velázquez/Barandal
Veracruz, 30 de diciembre de 2016.-PASAMANOS: El jueves 12 de diciembre, ella solita se puso de pechito. En nombre de su causa, con su gente, bloquearon la avenida Lázaro Cárdenas, en Xalapa. Y entonces, la Yunicidad tuvo un pretexto, Y envió a sus granaderos. Y le dieron “una santa madriza”.


En las fotos, por ejemplo, siete policías, todas mujeres, la cargan “de palomita”. Y con cuatro personas más fueron detenidas.
Nada de protestas en Veracruz hoy. Nada de marchas callejeras. Ningún bloqueo a las vías de comunicación. La ley “Enrique Ampudia”, creada en el duartismo (¡oh paradoja!) aplicada a plenitud en la Yunicidad. Mínimo, cinco años de cárcel por obstruir avenidas, calles, pueblos y carreteras.
Citlali Topacio Hernández Ramírez se mostró como lideresa de la Alianza Revolucionaria Institucional, ARCO, cuyo sentido social está por mostrarse, pues, y a tono con el duartismo, tan solo en la secretaría de Desarrollo Agropecuario (Ramón Ferrari Pardiño) había 600 organizaciones registradas, sabrá Dios cuántas subsidiadas.
Primero, fue liberada. Luego, acusada por la Fiscalía, otra vez detenida. En el penal de Pacho Viejo. Y enfrenta un proceso penal. Y hay quienes afirman que cuando menos será interna unos dos años. Los años del gobierno azul.
Citlali es joven. Y se le olvidó la historia. La historia, por ejemplo, en el Chirinismo, 1992/1998, cuando se aplicaba el principio porfirista de “¡Mátalos en caliente… y luego averiguamos!”.
Y “en caliente”, era, por lo pronto, más que el crimen, la cárcel.
Un día, César del Ángel, de los 400 Pueblos, y Margarito Montes Parra, qepd, de la UGOCP, entraron a Xalapa en marcha campesina. El primero, por el norte. El segundo, por el sur.
Y el secretario General de Gobierno, casi casi el vicegobernador, enfureció. Y mostró el puño.
Semanas después, y ante la incapacidad manifiesta de detener a Del Ángel, las huestes policiacas del director de Seguridad Pública de entonces, Juan Herrera Marín (ex amigo del góber azul) se fue a la yugular de su esposa y la detuvo.
Así, y de igual manera como Moisés Mansur Cisneyros, el prestanombre de Javier Duarte, fue arrodillado cuando le dijeron que encarcelarían a su esposa, César del Ángel se entregó.
Y en aquellos años fue paseado en tres penales de Veracruz, nomás mostrando el puño.
Citlatli Topacio es la primera presa política de la Yunicidad, ella misma, activista priista en los sexenios anteriores.

BALAUSTRADAS: Eran otros tiempos. Y no eran los mejores. Por ejemplo, en el Chirinismo, año 1993, fue famoso “El palomar”, que operaban el ex amigo, Enrique Ampudia, y el esposo de la rectora de la Universidad Veracruzana.
Se encargaban del seguimiento de medios, del estudio de la opinión pública y de un centro de espionaje… donde todo se espiaba.
Un día, por ejemplo, el diputado federal de la época, Jorge Uscanga Escobar, entró a la oficina del secretario de Gobierno, Miguel Ángel Yunes Linares.
Y en vez de los buenos días, le dijo, mirando su computadora:
“Esta mañana desayunaste en tal lado con fulano de tal, y luego te fuiste a un café con zutano y…”.
“Yo me quedé frío” recordaba Uscanga.
Quizá, entonces, el más vigilado fue César del Ángel, a quien Yunes tenía atravesado.
Y luego, los jesuitas de la sierra de Huayacocotla, en el norte del estado.
Un jesuita, por ejemplo, llegaba en ADO a Xalapa, y desde bajándose del autobús era vigilado día y noche.
Sus citas. Sus reuniones. Sus amigos. Sus diálogos. Sus acuerdos. Sus pactos.
Todo. Absolutamente todo.
Desde entonces, ya se hablaba de los israelitas, quienes habían vendido al gobierno de Veracruz el equipo de seguridad y espionaje más sofisticado del mundo.

ESCALERAS: Topacio está presa. Y al día siguiente de su encarcelamiento, en el periódico Reforma (se ignora si en otros más) fue publicada una plana completita de algunas cámaras empresariales saludando a la Yunicidad por la aplicación de la ley.
Por un lado, la mano, digamos, firme.
Y por el otro, la autocomplacencia, pues atrás de tal desplegado el cabildeo oficial, incluso, hasta cubriendo el pago con cargo a la secretaría de Finanzas y Planeación, además del gran despliegue informativo.
Cosas de la vida que han de leerse: Topacio también estuvo en la Oficialía de la SEV, donde despacha Abel Cuevas, la oficinita donde en el duartismo (Édgar Spinoso Carrera, Gabriel Deantes Ramos y Vicente Benítez González) negociaban las plazas.
Topacio quería la suya. Y otras para su gente. Y gritoneó. Y luego se fue a la avenida Lázaro Cárdenas. Y torpedeó la circulación. Y “boteó” con su gente a los automovilistas.
Y cuando la policía le cayó encima y trepó a la camioneta, invocó y convocó a Jesucristo, digamos, en la sublimidad del movimiento social, también en el viaje mesiánico, acaso evangélica ella misma.
El caso es que está presa según la Carpeta de Investigación 6996/2016 en que la Fiscalía la acusó de manera formal ante un Juez de Control. Y el mensaje a los líderes de todo tipo ha sido expresado con claridad.
En algunos espacios periodísticos (igual que en el duartazgo) se le fueron encima. La exhibieron y satanizaron.
Ahora, ya lo saben todos. La cárcel los espera, de igual forma, como también ha sido anunciada para los voceros de Javier Duarte, María Georgina Domínguez y Alberto Silva Ramos por facturas millonarias a empresas fantasmas, en tanto Arturo Bermúdez Zurita y Gabriel Deantes Ramos siguen libres.

 
 
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